jueves, 15 de julio de 2010

Mr. absurdo y señorita trauma





Estoooooooooy experimentando una serie de sensaciones, emociones, y sentimientos bien cabrona, de hecho, si este pedo fuese mucho menos abstracto y más tangible, segurito que Cinépolis, lo vendería como MEGAPAQUETEVIPROLLERSENSE, y el caso, es que hace un momento decidí revivir mí ya putrefacto hi5 para localizar el nombre de una canción, y de ahí, por mero morbo me volé a los comments viejísimos, los hay desde Bety, hasta Adry, un chingo, de todos. Me di cuenta también de que siempre he tenido más amigas que amigos, y nunca me había incomodado el hecho, a decir verdad sigue sin incomodarme, prefiero estar rodeado de escotes que de pedos y olor a axilas. Pero a veces se echa de menos a algún varón al cual poderle contar las cosas más vulgares.
Regreso al meollo del asunto. Del hi5, empecé a hacer compilación de imágenes, y comentarios, y de ahí me pase a las fotos que tengo en la compu, y de ahí a los del FaceBook, y de ahí, hice una extensa revisión de lo que yo percibo que la gente percibe de mi (no, no es un trabalenguas, y si no entienden…) y resultó que llegue a la anestésica conclusión de que la mayoría de mis amistades no me consideran como un personaje permanente en sus vidas. Vamos, lo dejare un poco más claro, soy como el amigo “consolador” (iep, ese que usan ellas) o cortina. ¿Qué quiere decir esto? Que creo que mucha gente no me siente fundamental en su vida, que si se me aprecia, pero que en determinado play case pueden dejar de intercambiar diálogos/agarradas de nalga/consejos/experiencias conmigo sin marcar inestabilidad en sus vidas.
Vamos, no quiero que le gente recién me conozca, se tatúe mi nombre en sus genitales y digan que soy lo máximo que les he pasado (estoy en una plaza, y las mujeres que están sentadas a mi izquierda, están hablando [gritando] de lo mucho que han mejorado/empeorado yendo a sus sesiones de Neuróticos Anónimos. Tengo miedo, ahorita sin que se den cuenta cambio de banquita) sino que…. ¡¡¡Chinga!!! Ya se me fue el pedo.
Quisiera anexar a mi análisis (hecho con el profesionalismo que tiene un camionero para tratar a una mujer) expresado arriba, que también tengo la idea de que muchas personas me consideran un sumiso pendejete, y señores, lo único cierto en eso es mi pendejismo level 8 billion, pero sumiso, ni con mi madre, y ella lo puede corroborar (¿verdad mamita?). Así, que si alguien piensa que soy una persona a la que tienen segura para el resto de sus vidas, vayan, compren unas Sabritas adobadas o limón, y siéntense (no albur) en la banqueta a ver cómo le van a hacer para conseguirse a un gordo copa DD (doble d) tan buena onda y poca madre y piola, y chingón como yo (como nadie le da de comer a mi ego, lo hago yo mismo, en este mediocre blog (patético ¿y que?).
De cualquier modo, este tema es tan relevante como la Asamblea Federal para la Manutención de caminos con Hojarasca del Reino Unido (¿de dónde saco tanta mamada?), así que pueden pasar de largo. Al final suspiré bastante con eso de resucitar al hi5. Pinche hi5 puñetas.
Y si eso no fuese suficiente, las cosas tan absurdas como una pijama hecha de madera con el logo de los cereales Quaker me atormentan y me abordan por todos lados. Anoche soñé con mi madre. Habrá gente que no lo sepa. Se llama Alba Lorena. Tiene cuarenta y tantos años (no hay de que vieja). Y fue de ese tipo de madres que supieron sacar su ingenio cuando en la infancia se trataba de reprender algún mal comportamiento. De hecho el sueño que experimenté, tiene que ver con esa capacidad tan chingona que “tenía” para hacernos pagar (¿verdad que suena medio sádico?). Ya en alguna entrada anterior relaté un poco de lo que era vivir con ella en casa.
Anoche soñé-recordé algunos de esos pasajes.
En alguna ocasión, ella había salido a realizar algunas actividades relacionadas con el magisterio y unos papeleos de carácter sindical (la señora es educadora) en día sábado  (si mamá, que esa te la crea mi abuela). Éramos niños, y era sábado y estábamos solos, y la casa tenía el desmadre aún vigente del viernes de la noche. ¡Era sábado por dios! Los sábados los chavitos se levantan en pijama, van a la cocina, toman el cereal y unos dos litros de leche y se largan a sentar frente a la tv que en este caso estaba en la cueva del lobo (la habitación de madre) a ver a  Cartoon Network, o Nickelodeon (esos canales eran buenísimos en mis épocas, y hoy ya parecen pinches chicles sabor sandia-guayaba-vinagre-plástico-uva fosforescente, para niños índigo).
Obviamente los trastes, trapear, tender las camas, sacar a Jimena que se había quedado atrapada bajo una avalancha de un acumulado de 2 semanas de ropa sucia, la lavadora que parecía estar poseída por el espíritu satánico de algún bailarín de Rumba (es que la ropa no se repartía bien en la tinarja y se movía a hacia todos lados) y las puertas que se azotaban por estar mal cerradas (pinche aire desmadroso) pasaban a segundo plano.
Éramos felices. Bananas en pijamas, el conejo Nesquik en nuestros tazones y nosotros era lo único que importaba. Por hoooooras. Pero como las cosas bellas no duran para siempre, nuestra felicidad se desvanecía al compás del sonido del motor cuatro cilindros del Chevito de mama estacionándose frente a la casa (podíamos distinguir el motor de nuestro auto dentro de la casa, con una televisión a volumen 23 y a 22 metros de distancia. No es mamada, nos curtimos chingón).
Como es lógico, entrabamos en pánico y corríamos cual cucarachas espantadas al prenderse la luz, buscando algún lugar donde protegernos. Hasta llegábamos a hacer más estupideces en nuestra carrera de hacer ver la casa un poco más habitable antes de que entrara mi madre, como chocar de frente uno con otro y tirar la leche. Los humanos somos estúpidos cuando sentimos miedo. Como estábamos en “asshole mode” no hacíamos nada, y mi madre llegaba directito a hacernos bailar de puntitas con sus chingadazos marca Black & Decker (no se me ocurrió otra marca de más calidad. Así de chingones eran sus madrazos) y se la apañaba para ser creativa: si el cinturón negro (me acabo de orinar del miedo de tan solo acordarme de él) estaba muy lejos, usaba nuestros propios cinturones.
Así es, nos quitaba nuestro accesorio vital para mantener nuestros pantalones arriba en esos momentos tan críticos, con los cuales nos azotaba las nalgas, espalda, brazos, dedos y cualquier otra parte de nuestro vulnerable cuerpo. Cabe aclarar que no era prudente correr mientras se estaban chingando a alguien porque eso representaba deslealtad a nuestra misma hermandad y merecía un extra a los chingadazos.
A la única estúpida a la que le servía su válvula reguladora del sentido de la supervivencia era a María José. A ella le valía madres ser desleal, le valía madres que nosotros, en nuestra autoexiliación postchingadazos, no le habláramos. Ella corría, corría de la manera más inteligente, de la manera que no nos atrevíamos de practicar Frenada, Jimena o yo. Corría y se escondía como si la integridad de sus nalgas dependiese de ello (…) lástima que nosotros nunca aprendimos de ella.
Así era en esa época, y con el tiempo fuimos siendo más hábiles, al grado de llegar a superar las mismísimas técnicas de la señora Alba. Por ejemplo, cuando llegaba, poníamos la televisión en el canal y el volumen que ella había dejado (así de chingona era mi madre, pero la superamos) pasábamos un trapo húmedo, previamente guardado en el congelador, sobre la superficie de la televisión para disminuir el calor de esta misma (con el tiempo ella mejoró la técnica revisando no la temperatura de la tele, sino la ausencia de polvo sobre ella y si estaba limpia… ese día tocaba “nalgasrojas”), los trastes eran apilados sobre el escurridor sucios (ella era feliz con ver el escurridor lleno, ni siquiera los revisaba, ya después de que se fuera a su habitación, los regresábamos a lavarlos de uno por uno). Las camas era algo sencillo, toda sabana, cobija, etc., era echa bola y escondido bajo la cama misma o en el bote de planchar o en el ropero, se estiraba la colcha, se ponía la almohada y listo, te ahorrabas 72 segundos de valiosísimo tiempo, la trapeada era algo similar a los trastes, etc.
Ahora que lo pienso, va a estar muy cabrón que mis hijos (cuando los tenga) me vean la cara de pendejo.


P.d: Estoy empezando a valorar la soledad, ya no me deprimo ni me ahogo en un litro de helado de chocolate (i miss you icecream)

P.d2: No he leído a Poly en un chingo de tiempo, ya hasta se me está olvidando si es niño o niña.

P.d3: Mi madre me dijo que me veía mejor con barba. Me saqué de onda bien cabrón. Ahora estoy esperando que una mujer con copa C y nalgas de oro venga y me diga que me veo mejor gordo.

P.d4: Con la que me dijeron que me iban a dejar encargado ni sus luces, cuando regresen y vean el desmadre que hice… MWAJAJAJAJA 

viernes, 9 de julio de 2010

De palomillas y despedidas largas...




Estos días ha estado lloviendo un putamadral, osea, un chingo, osea, que mi casa, en cualquier pinche rato se la lleva el agua y nos lleva de tour por el río de Querétaro. Eso no es lo peor. Lo peor, es que estos días (esta frasecita va a terminar de partirme el orto) han sido, no buenos. Y es así, porque “malos” también ya da hueva. Gente valiosa para gente que es valiosa para mí, se ha adelantado en este ciclo el cual irrespetuosamente llamamos vida. A madre le han detectado otro tumor puñetas, a lo que procede otra operación (coincido con Jimena de que esto es puuuuro karma por bloquearnos las peticiones a los verdaderos reyes magos).

Y bueno, que decir de Poly que se me va a un pedazo de bota al sur de Europa, y aunque ella (y su madre, y Cess, y Male, y el pulpo Paul) digan que va a regresar, me temo que ella haga tanta química con tierra mediterránea que haga cualquier cosa para quedarse allá -neta wey?!! ¿¿MAMÁ?? ¿¿¿TÚ???!- y no vuelva a ver a una de mis mejores “bad influences” y en estos días están muy escazas. Según me van a dejar encargado con Cess (si aha, claro…).

Y vamos a sumarle que ando triste porque, (quizás no deba decirlo aquí, pero… chinga, ¡¡¡si este es mi diario!!!) Vallejo y yo, pues “hemos” decidido ir por distintos caminos a partir de ahora. Y todo mundo pensará que fue porque no hubo química o los problemas que teníamos nos terminaron por aplastar. Pero que irónico que no fuese así, que irónico que dos personas que se aman, y que se sienten felices y cómodas, una con la otra, sean separadas por circunstancias ajenas a ellas. A su madre le profeso un respeto ejemplar, pero a partir de ahora, ya no le admiro como antes.

Y vuelvo a releer todo lo que llevo escrito, y siento que un psicópata depresivo escribe estas líneas, pero no es así (¡¡¡no estén chingándome!!!), no soy un P-D, sólo soy alguien que ha recibido muchas malas nuevas en un lapso corto de tiempo. Y esto inevitablemente me traslada a un lugar donde tengo miedo. No es un lugar físico, ni tangible, ni siquiera tiene un nombre. Simplemente es un lugar donde me da miedo. No me gusta ese miedo como los que si me gustan.

Por ejemplo, disfruto mucho el miedo a las películas de terror. Me gusta estar en el cine (preferiblemente solo, sin acompañantes que se mofen de mi cara de angustia al ver que el que está en pantalla, definitivamente morirá de una manera “desangradoramente” terrible), y gritar cuando pasa algo previsible. Si, lo sé, es pendejísimo pagar $49.00 para irse al cine joderse el sistema nervioso por puro gusto, pero vamos, ya no me acuerdo de cuantas veces me han confirmado mi pendejismo, así que me vale madres, y al final lo disfruto y ya.

Tengo muchas fobias, como por ejemplo a las cucarachas. Si, esos putos bichejos que cuando los pisas crujen como un ruffle ¿Sabritas? (gracias Pau) y las que van con huevecillos se despanzurran cual acné gigante de adolecente (saludos a la frente de mi hermana Fernanda y a la de mi hermana María José ya sus respectivas colonias de barritos). Neta, porque DIOS (prometo no citarlo tanto en esta entrada) creó a semejante bicho, si el wey vive de la chingada, entre drenajes, bajo el suelo, comiendo basura y desperdicios, y lo peor de todo, cuando encendemos la luz de una habitación, se ven tan idiotas dando vueltas y corriendo como pendejas para buscar una “zona segura” como lo puede ser la suela de un zapato, o una escoba (yo haría exactamente lo mismo) y terminamos burlándonos de ellas (cuando nos carguemos a la humanidad con alguna bomba nuclear con clavos y alacranes de fragmentación, a ver quién se burla de quién). El asunto, es que en más de una ocasión, una cucaracha me hizo quedar muy mal. Como cuando una me camina cerca del hombro, y yo pongo una cara de “me voy a morir”, y me contorsiono más cabrón que los mismos chinos del Cirque du´Solei, mientras ruedo por las escaleras del recibidor y me pongo en actitud defensiva (grito como víctima de las manos de King Kong y sufro como Precious, y de vez en cuando se me humedecen los ojos).
Así de mal me puede poner una cucaracha.

Hay otras personas como Mariel y Ceci, a las que una de las peores cosas que les puede suceder en la vida (independientemente de que unos mecánicos encuentren tus pantaletas al momento de lavar tu auto y/o tener tanto alcohol en la sangre que es posible caerse en las escaleras del antro en tándem con una de tus amigas, frente a dos chicos que no saben si reír, o auxiliar) es que en plena charla social, una palomilla decida copular en tu planchado y liso cabello negro.




                                     Mirala, si hasta de lejos se le ve las intenciones pervertidas.





De hecho, este tipo de incidentes (palomilla revoloteando en el cabello, cucaracha haciéndome descubrir mi obscena flexibilidad) suelen ser dobles, ya que por un lado, un puto animalejo te ha metido (lean seguido) un susto de proporciones apocalípticas, y por el otro, pierdes glamour, y porte frente a las personas que te han visto hacer tu espectáculo digno de ser subido a YouTube.

Y también tenemos a las personas que les “paniquean” los roedores. Tenemos como ejemplo a la madre de Luca, que en una ocasión rompió el record de salto de altura (y alguna que otra vajilla) sin tomar vuelo cuando un pequeño ratón de campo (si, de esos que dan ternura) le corrió el derbi entre los pies a la señora, que como por obra del henkidama con las puras pantorrillas dio semejante salto, que lo único que pudimos hacer Luca y yo (por orden de repetición) fue también saltar y subirnos a una silla y a la barra de la cocina respectivamente. Luego, nos dimos cuenta que saltamos in saber el porqué. En fin, no nos da vergüenza ser así de idiotas.

Caray... después de esto, me vuelve el sentimiento... que marica soy. Marica por extrañar a alguien que se va un puñetero mes. Marica por no sentirme bien sin saber de Mapachín, ni de Mel, y ni de Azafrán. MARICA!! Un gran MARICA :(

ESTE MARICA SE DESPIDE :(


P.d: hoy viernes 9 de julio, Mariel Medrano se va a Italia y no sé si volverá, do re mi, fa sol la, no sé si volverá...


P.d2: Hoy no habrá rola, en vez de eso, un video de "Delafé" que me ha puesto de buenas el día de hoy, y que espero repita su poder de buena vibra sobre ustedes.


P.d3: Vallejo y yo, estamos de algún modo “bien”, por asi decirlo, creo que saldrán cosas buenas de esto.


P.d4: Me siento como un completo idiota por no atreverme a buscar a las niñas Vega Álvarez y a Godoy…


P.d5: Tendré un cochino Cuyo!!! Thanks Ady :D

viernes, 25 de junio de 2010

Que se mueran los emo's



Esto va para todos: si no son felices, no hagan infelices a los demás.


Todos los días me levanto temprano, para salir a romperle la madre al mundo, trato de ser una persona feliz, los que me conocen pueden apostar un huevo o una boob a que soy una persona que trata de no enojarse, que hace bromas, que le gusta reírse y hacer reír a los demás.
En casa, soy el pendejo que hace reír a mis mujercitas, (salvo Fernanda) y eso me fascina. Me gusta mucho ver que puedo robar carcajadas con comentarios/acciones tan absurdas como mariconear con los novios/amigos de mis hermanas o fantasear con cuestiones poco éticas en las que se ve dañada mi integridad como persona.

En fin, el caso es que cuando salgo de casa, siempre trato de asumir una actitud súper alegre, abro los ojos y trato de encontrarle lo chido a todo lo que puedo ver, vamos, hasta me he reído de un idiota que chocó con el de enfrente porque se le metió un escote a el ojo.
Cuando voy caminando trato de sonreírle a la gente. Y no, no soy gay ni me quiero acostar con todas las mujeres […] simplemente, creo que el hecho de que alguien me sonría me va a levantar el ánimo y me va a mejorar el día.

Pero por lo menos aquí en Querétaro la gente es más tosca que una jodida piedra. Parece tener la jeta llena de cera derretida, y sea cual sea la cantidad de sonrisas y caras amables que les presentes, parece que les es físicamente imposible esbozar una sonrisa. Esto lo analicé el día de hoy, cuando de camino a la oficina, le sonreí a 28 personas, de las cuales 6 se me quedaron viendo raro, 4 me agredieron verbalmente, incluso uno de ellos fue original (“tú también me gustas marica…”), una señora que llevaba dos bolsas de mandado descomunalmente enormes (y la neta que se veían bien pesadas) no sé como putas hizo para levantar su regordeta manita (la cual ya se veía medio morada) para pintarme dedo el cual a diferencia del resto de su mano, se veía muy contento, algo más o menos así:



Un taxista me hizo la seña de amor y paz. 15 personas me ignoraron por completo como si fuese vendedor de discos chafas o boteador para la casa del niño drogo en rehabilitación “Sta. María del talco” y solo una niña como de 7 años me devolvió la sonrisa (parecía hija de una de las que me ignoró).

Y todo esto me hace pensar (Y NO, NO LES PRESUMO), la neta, ¿acaso la gente tiene una vida tan mierda que no le dan ganas de ser felices? ¿de verdad odian tanto la vida que les tocó?

Yo creo que si.

Yo creo que todos son infelices, que se les olvida que tienen hijos, y que tiene casa, que tienen ropa de imitación (tus cinco minutos de fama “tú también me gustas marica”), tienen vida, tienen la oportunidad de sentir en la planta de sus pies el suelo que los ve caminar. Quizá tengan esposa, o novia, algunos tendrán empleo, otros quizá no. Pero vamos, ¿hoy todos despertaron no? Eso es ganancia señores, y no, no se espanten, no me iré por el lado religioso, simplemente que vamos si no le pueden sonreír al cielo porque creen que se verían muy imbéciles (de hecho se verían así si lo hiciesen), por lo menos, devuelvan la sonrisa a ese desconocido que les sonríe a ustedes con la intención de hacerles sentir bien. Den las gracias al recibir el cambio del taxista, deséenle buen día al señor que les preparó su jugo de naranja. Traten de tener un vida que no les de asco o vergüenza. Sí, yo soy Oscar Arturo Lerma Estrada y le sonrío a la gente POR QUE ME GUSTA HACERLO.
Si de plano creen que la idea es estúpida o infantil, y de plano quieren seguir siendo miserablemente comunes y tetos deprimentes, existe una amplia variedad de soluciones para ustedes:

*soga en el cuello.
*perforarse la cabeza con una 9mm. ó un taladro.
*merendarse un pan tostado con queso Philadephia con arsénico.
*volar por unos segundos mientras se avientan de la torre Médica TEC 100 y se despanzurran en el bonito estacionamiento que tienen estos.
*arrojarse frente alguna ruta de transmetro (estas son de las más efectivas por la velocidad a la que van).
*escupirle en la cara a algún lidercillo de la MS-13 (mara salvatrucha pa’ los desentendidos).

Si, digo, si no les gusta su vida, acaben con ella, la neta no nos interesa tanto como muchas personas quieren hacérselos creer. El mundo está muy atiborrado, y francamente la gente de este tipo sobra. Ha! Y no me hago el pendejo, la palabra concreta es: SUICIDARSE.

Así ustedes ya no tienen que lidiar con su miserable vida y la gente que le gusta ser feliz no tiene que lidiar con ustedes.

Neta, no sean “emo’s”, dan weba. El mundo es bien chido. Cómanselo, es de ustedes.





Felices vacaciones huevones :D


P.d: Pinche piedra, casi me hacías tropezar de nuevo…

P.d2: No es que me ponga apocalíptico, pero creo que si voy a extrañar a Poly. Ni siquiera quiero que llegue el día de su despedida. Fuck you Italy.

P.d3: Godoy, de verdad, estoy preocupado por ti, por favor, si puedes, aunque sea mandar un mensajito de que estás bien, hazlo. Me está poniendo mal el no saberte bien.

P.d4: Eso pasa por acomedido. Neta, algunas mujeres se pasan de huevos. Yo por eso me quedo con la mía ¿verdad Vallejo? <3

P.d5: Jasso, te aviso amigo (ex-amigo) que quedas expulsado del género masculino. No creas que tu nuevo trabajo en Victoria’s Secret tiene que ver algo en esta decisión, simplemente el resto de nosotros, te odiamos.

P.d6: Comenten, no sean maricas :D

P.d7: La rola que siempre pongo hasta arriba es para que la escuchen mientras leen la entrada, no para que la ignoren. Con lo que me esfuerzo en buscarles buensa música :'( Malagradecidos.

viernes, 18 de junio de 2010

Que cosas...




Ya tenía mucho sin escribir, más de dos semanas, y es que entre la acumulación de trabajo, el calor, las crisis emocionales, la odiosa euforia generada por la copa mundial de 11 idiotas contra 11 pendejos pateando una pelota, el abandono de algunas personas, y las malas noticias, lo último de lo que tengo ganas, es de postear algo en este blog, que ya tiene su constante clientela.

Seré franco: estos no han sido días buenos.

La acumulación del trabajo en verdad son problemas con los directivos de contabilidad y de licencias, y en editorial, no me dejan de joder, con que auxilie a mis compañeros con su trabajo. Parece que ellos son pendejos, y yo el salvador de los pendejos. Me molesta que quieran atribuirme sus errores (estupiimbecipendejadas) solo por el hecho de que aún están en capacitación. Me pagan por realizar el trabajo de auxiliar administrativo, no por capacitar. Y si el pendejo, imbécil, mal parido y bien calvo Lic. Rodrigo Uribe, lee esto, sepa usted que esto lo estoy escribiendo bajo los efectos del alcohol, prozac, setralina, y varias barritas de silicón ingeridas. Lo quiero mucho (idiota).

El calor. Pues que puedo decir del calor. De verdad que no tengo más que desearles que se fundan en lava volcánica con polvos de Tang de mandarina, a todos los malditos cabrones (me incluyo, solo un poco), que han colaborado a que hoy estemos batallando tanto con este calor. El pasto de mi casa se está poniéndose de un padrísimo color amarillo quemado, las plantas de madre, están muriendo una a una, sin que el regarlas, y ponerlas a la sombra pueda hacer algo para evitarlo. Sudo, como tamal recién sacado de la olla, y por favor, absténganse de hacer bromas entre la similitud que hay entre un tamal amarrado incorrectamente y mi rolliza figura.

Las crisis emocionales, han pegado fuerte. Pero más que crisis, son problemas de una inseguridad que existe en mí desde hace muchos años, y que independientemente de tener el apoyo de muchas personas, no he logrado erradicar. Mucha gente me insiste con la idea de que la relación que hay entre Claudia y yo, no tiene mucho futuro, y bueno, nunca he admitido que esas ideas tengan razón, pero vamos, digo, yo nunca pienso a futuro mis relaciones sentimentales, no busco matrimonio en Claudia, realmente no busco nada en específico en ella. Y quizá sea la ausencia de perspectiva futura la que me hace pasármela tan bien con ella, riéndonos, enojándonos, desconfiando, y de algún modo, aprendiendo a conocernos. Y creo de verdad, que independientemente del mal parido de Sergio (mira hasta donde entras hijo de puta. Bienvenido a mi blog) ella y yo, de algún modo sabemos complementarnos. Y lo hacemos bastante bien. Seguiré tratando de romperle su madre a mi inseguridad. Claudia tendrá que ayudar en ello.

Bien. Ya empezó el mundial. México no ha perdido ningún partido (creo). Hammmm, han metido goles. Ehh, el mundial es en Sudáfrica y…. son 11 jugadores por equipo, y…. y… ehmm… un tipo con un pito (silbato, para los que gusten reírse de simplezas) lo hace sonar cuando algo no le gusta, y mmmm presume sus tarjetas de colores. Y creo que es todo lo que sé respecto al mundial de futbol. Realmente ruego a la divinidad del automovilismo (deporte de verdad), que México pierda ya de una maldita vez para que los descalifiquen, y todo vuelva a la normalidad (neta, que las balas, el tránsito que nos hace ver como fila de hormiguitas, las jetas de “i hate my fucking life”, la corrupción y nacos tirando basura, es nuestra jodida normalidad. Apuesto a que sobrevivimos junto a las cucarachas cuando el Apocalipsis).

Paulina y Melissa son hermanas, una es mi amiga, la otra es ex novia, con tintes a ser de esas personitas indefinibles, pero importantes en mi vida. A ambas las quiero, a una más que a la otra, de hecho gracias a ellas, empecé a conocer el DF como lo conozco hoy, en todo su máximo, asqueroso, delictivo, y contaminado esplendor. A ambas les debo un chingo de buenos ratos, y parte de historia de mi vida. Uno al conocerlas, lo primero que se le viene a la mente es “anda!!, los hippies y los vampiros pueden ser hermanos”, después, con el tiempo, al seguir tratándolas, uno piensa “en el DF aún se producen personas valiosas…”. Su madre, la señora Cecilia, al principio, hacía que tuviera que controlar mis esfínteres. Ya sabes, es de esas suegras, que te ve a los ojos, y te hace dudar si de verdad te consideras un hombre o aún in infante pendejete que se besa con su hija. También, con el tiempo, me di cuenta que es una señora, normal, con muchas similitudes a mi madre, ambas luchonas, ambas sacan la casa y los hijos adelante, ambas felices con su vida, ambas, golpeadoras de hijos, y ambas, mujeres con las que puedes entablar charlas que siempre añoras. El señor Hugo, es el papá de Paulina y Melissa, señor esposo de la señora Cecilia. De él no se mucho, nunca tuve el gusto de intimar más con él, yo nunca le caí bien, porque era el que podía pervertir de su hija. Pero yo admiraba algunas de las pocas cosas que me contaban de él, otras no tantas, al final un ser humano que trajo a este mundo a 4 hijos, y que bien o mal ellos son lo que son hoy, mucho en parte a él. El señor Hugo, hoy padece de cuestiones de salud, son cosas graves, pero que con el apoyo médico, familiar, y que con oración (si, yo no creo mucho en eso, pero quienes crean, les pido oren por el). Este señor, es un hombre al que le falta muchas cosas que vivir a lado de su esposa y de sus hijos y sus nietos, es un señor del que se necesita aquí, hoy en este mundo. Desde este pequeño y breve espacio, se les manda todo el apoyo y fuerza que puede necesitarse. Paulina, Melissa, señora Cecilia, Sandra y Hugo: FUERZA, AMOR Y UNIÓN


P.d: Life is not measured by the time you breathe, but by those moments that leave you breathless.

P.d2: Cielo, gracias por la lluvia de hoy…

P.d3: La falta que me hace llevarte por ese pastel de chocolate. Que cabrón es el tiempo.

P.d4: Como quieres que te escriba si nunca te conectas al puñetero Messenger :s ?

P.d5: Este blog se cambia de ropas!!!

lunes, 24 de mayo de 2010

Anatomía de una partida de madre





No soy bueno peleando, para ser franco, soy malísimo. He salido victorioso en solo un 42% (aprox.) de mis enfrentamientos. Si a este dato, le sumamos que muchas de esas victorias fueron contra mis hermanas, sábanas colgadas del tendedero, niños más chicos que yo, un perro juguetón y peligrosas cucarachas, esto me deja parado en una pésima situación “boxística”. De hecho, odio la idea de ponerle (y que me pongan) la mano encima, a alguien.
Juan Christopher, es un ¿chico? ¿señor? ¿cosa? del área de bodegas de la editorial EDC en la cual laboro. No sé si tenga novia. No sé si vaya a misa los domingos, ni tampoco sé, si ayuda a las personas de la tercera edad a cruzar las calles. Es probable que tenga (o haya tenido) una madre. También es probable que no tenga madre (de hecho muchos creen que no tiene madre. Me incluyo yo.) sino que haya nacido de la cruza de un hombre de circo y un rinoceronte gris hembra.

Con esto, quiero dejar bien en claro el tipo de persona que es (físicamente hablando) la persona a la que me refiero. Y si de plano les falta materia creativa ahí les van unos números: mide aproximadamente 2.05 metros de altura, pesa alrededor de 127 kilos, el grosor de sus brazos, equivale a la parte más gruesa de mi pierna o el diámetro de la cintura de Mapachín, tiene cara de haber abusado sexualmente, asesinado y mutilado a los 45 presidiarios/prófugos más buscados por las más prestigiosas fuerzas policiales. Eso lo convertiría en un salvador social, pero no quiero que lo sea. Por algo está en bodega y no en Relaciones Públicas.
Es injusto que lo juzgue en base a su aspecto, así que describiré brevemente por qué esta persona me saca urticaria en áreas genitales al momento de verle, oír algo en relación a su persona, etc.

Es un hombre grosero. En su léxico (extremadamente corto) no existen las palabras “gracias” y “por favor”, de hecho el invitarle a ser más cortés con la gente, amerita una violenta y profunda mirada asesina, de esas matonas, tan fuerte que usualmente terminan orinándose en sus propios pantalones. Esto me hace pensar que esa es la misma razón que el Lic. Franco (director en jefe de recursos humanos) no pudo negarle la vacante al momento de su solicitud. Quizá a su anterior jefe directo, lo partió en dos por corregirle un modal.
Es grosero con las mujeres. Vamos, si un tipo viene y me dice: “¿oye pendejo, me das tu hora por favor?”, no me haré rollito hasta desaparecer, sino que le daré por respuesta “si pendejo, son las 18:22”, y ya, asunto concluido. No me afectan las groserías, de hecho soy una persona muy grosera y vulgar. Pero sé con quién ser así y con quien poner límites. De hecho, Poly es la única chica que recibe uno que otro “wey” “tarada” y/o “idiota” y de vez en cuando, de hecho quedé con ella que ese modo de hablarle se acabaría. Pero ese no es el límite de Juan Christopher (JC). Les habla como mecánico (me refiero a los mecánicos vulgares, respeto y admiro el oficio) en plena peda es horrible. Las chicas se quejan de su trato y ya ha sido “reprendido” en repetidas ocasiones. El sólo se ríe con su diente de plata (puagh!!!).
Es una persona poco higiénica. Y no por el hecho de que no se bañe, sino que su religión (en el caso que profese una religión, en la cual, e no sea el dios) le impide usar desodorante. Yo he pasado varios días sin bañarme y sin ponerme desodorante, y apesté tan mal que le atribuimos a mi peste, la muerte de 8 plantas de la casa de MADRE. Pero en el caso del buen JC, yo en mis peores días, me veo a su lado como un Azafrán a lado de una descomunal Secuoya. No puedo decir que apesta, por que siento que esa palabra se queda corta para expresar lo mal que en ocasiones llega a oler.

Entonces, si metemos en una olla, o más bien, en un cazo, de esos, de carnitas, ciento veintitantos kilos de carne, más de dos metros, misoginismo, los modales de una piedra, un celular sonando siempre a reggaetón (¿así se escribe?) lo mezclamos con varios años de falta de un palo para guiarle en la vida, obtenemos un producto llamado Juan Christopher (¿Juan Christopher? ¿neta? ¿fue lo más manchado que se les ocurrió a sus jefes para ponerle en el acta de nacimiento?).

Es por esas razones (y por que soy un intolerante mamón de quinta) que me cae obscenamente mal este coso. Y no lo oculto… o… bueno, quizá si se lo oculto a él, porque como la mayoría de los seres humanos, tengo sentido común (a veces se descompone) y a veces le tengo un alto afecto a eso de estar vivo. Pero sucedió algo.
En mi trabajo, tengo varias amistades, una de ellas es la de Manuel (morsita pa’ el Lic. Rodrigo), no me dejarán mentir, que cuando llevamos una buena relación con alguien, se llega a intimar, al grado de que se puede hablar bien, o mal de otras personas sin que esto traiga consecuencias negativas. A mi descomunal estupidez, se le fue, pero la de varios días. Le dejé un “post-it” a Manuel en su cubículo, “post-it” que fue leído por un destinatario erróneo. JC.
Mi dichoso chistesito decía algo más o menos así: “ mane, podéis ir a la cafetería? A ver si te regalan un poco de aromatizante? daddy yankee región cuatro, ha pasado cerca de mi cubículo, y necesito descontaminar”. El tipo no es tan estúpido como parece, y hoy, al salir de la oficina y entrar al asco que son las calles por el ya no asqueroso, sino preocupante calor que nos está comiendo, veo que está ahí, parado, bajo el sol, con sus pantalones cargo color verde, una camiseta negra talla XXXXXXXXL que le queda ajustada, y sus botas industriales. Chuck Norris es toda una princesa/dama en una colecta de fondos en alguno de los jardines reales de Londres.
Se que es lo que va a suceder. Me está esperando a mí, y así con las mismas ganas con las que deseo vivir, camino hacia el con ganas de por lo menos hacerle algo de daño, que tenga por resultado una modificación positiva en su forma de convivir con la gente que le rodea.

El está acompañado de otros dos empleados de bodega, yo solo siento los pasos de los Adidas Vintage que llevo puestos. Manuel ya nos ha visto, y se queda unos pasos atrás. A decir verdad, mi indumentaria no es tan adecuada como la de el. El calzado lo he descrito ya, una mezclilla un poco holgada, una camisa blanca, con los puños redoblados, y una corbata que me regaló unas horas antes Lore, la chica de contabilidad.

Dejo caer mi bolsa/mochila/lonchera/portalap, y sigo caminando. Nunca me había sentido, tan malo y gandalla como en ese momento. Llego ante el y le digo con el tono más pandillero que mi sudada garganta puede entonar: “que pedo maestro?, me estabas esperand…”.
Mi frase fue cortada por uno de sus puños. Lo he sentido como un tabique arrojado a mi boca. Caigo en cuatro puntos, y siento su descomunal mano, tomándome del hombro y volteándome, y le suelto tremendo patadón en los “huevos”. [Tómala pendejo, esta no la esperabas] pienso. El sujeto ni siquiera se inmuta. Mi rostro de “hanomameshijodelcalludo” es evidente. Me vuelve a dar otro puñetazo, ya venía el siguiente, pero yo ya iba al suelo, y con una rapidez no adecuada para su tamaño, detiene mi caída al piso, sólo para tomarme de mi camisa y agitar mi cabeza un par de veces mas con sus puñetazos de a 3 libras de peso efectivo. Mi boca es llenada por sabor a sangre. Por más que deseo que esa sangre provenga de sus puños, se que no es así, y que yo soy el que está donándola. La señora Guadalupe, nuestra proveedora oficial de gorditas, tacos de canasta y Boing’s bien fríos, la cual tiene su puesto en frente del edificio donde trabajo, dijo que mi cabeza se veía como las de esas tortuguitas de madera que las tocas y parecen tener el cuello roto. Yo no tenía el cuello roto, yo tenía un puño gigante moliéndome la cara.

Sorprendentemente, mis lentes de contacto no se movieron ni un milímetro y me dejaban ver la sangre que salía de mi nariz, boca, y ambas cejas.
JC, me suelta, supongo que con el afán de tomarse un descanso, y ese ha sido su peor error. Mientras sus amigos le dicen que ya me “termine” yo me le aviento a su pierna, me abrazo a ella, y la muerdo como si fuese el trozo de hule mas duro en la historia del hombre. Sentí su carne desprenderse de el, no grita, solo me dice “hijo de puta, ya valiste pendejo”, y no me interesa, se que va a cojear. Separa mi cabeza de su pierna jalando mis horribles chinos de mi cabeza. Tardó un par de segundos en volverme a golpear, de seguro, estaba buscando alguna parte no amoratada, o sin sangre. La encontró. Dos puñetazos más fueron suficientes para dejarme plácidamente acostado en la banqueta.

Han pasado ya unas horas de el suceso, Sofía llora desconsoladamente en el sillón frente a mi. Su amiga, es paramédico, como mi chica. Me están atendiendo, hasta ese momento me enteré que Manuel corrió por ayuda (muy inteligente el tipo). Y entre el, y Roger, me llevaron a casa de Sofía.

La amiga de Sofía, me da puntadas en ambas cejas y trata de suturarme con astringente, la boca. No se que me duele más, si los golpes de JC o el putízimo astringente. Duele tanto que mi organismo a modo de defensa e involuntariamente se lo traga y unos segundos después lo vomito. Mi camisa es blanca con mucho rojo. Hablo a casa y aviso que no llegaré a dormir, que me la pasare con Jasso y Sofía.

Al día siguiente, después de la universidad, me presento a laborar. M e veo tan mal que se que todos me quieren preguntar: “NO MAMES GOEI!!! ¿Qué TE PASÓ?” pero nadie se atreve. Veo venir a JC de la oficina de Rodrigo. Viene cojeando.


-Oscar… (Saluda con la cabeza)
-Juan… (Le muestro el dedo medio de mi mano derecha)


Seguimos nuestro camino.

Así me gusta arreglar mis diferencias…




P.d: Gracias a la gente que me lee y me echa porras con este proyecto, apenas son 6 seguidores, pero las visitas que hay me dan gusto. Gracias a Maricela, Mayela, Adri, Cone, Melissa, al buen Juvenalgónzales, y a todos los que le dedican unos minutos a este desmadre.

P.d2: No me afecta tener miedo, lo que me afecta es que la gente se de cuenta que lo padezco…

P.d3: Ánimo Poly, los ciclos se cierran y se abren todos los días. Te toca cerrar el tuyo…

P.d4: Una mentada de madre para el internet (y para el sistema eléctrico) de la escuela de Mapachín.

P.d5: Tan solo un día sin escucharte y ya te extraño Vallejo, los dos que siguen van a ser una putada, peor que la de JC.

P.d6: FELIZ CALENTAMIENTO GLOBAL A TODOS!!!!!!!!

lunes, 10 de mayo de 2010

Mamá!!!! Oscar está de castroso!!!!!




De entrada, una mentadita de madre a todos aquellos mal paridos que por mucho o poco, hayan colaborado a que estos días estemos con este pinche calor de temazcal. Después, una felicitación a todas las mamás en su día, a las abnegadas, a las mamonas, a las castrantes, a las amorosas, a las bipolares (TE AMO MAMÁ, AUNQUE ME DIGAS QUE SOY UN CABRÓN), a las que matan a sus hijos (Mijangos, Susan Smith, Elvira Luz Cruz, les deseamos se recuperen de su trastorno de Munchausen), a las famosas, a las sufridas, y las que no son valoradas (MAMÁ, YA TE DIJE FELIZ DÍA DE LAS MADRES?).

Y la neta no es para menos. Tan sólo recordar todo lo que tuvo que vivir mi madre (y lo que vivimos nosotros con ella), es como para darle el premio Nobel a la paciencia maternal (ya verán que en unos añitos esa categoría se materializa de la nada).
A mi madre nadie la preparo para cambiar pañales de cacas de todos los colores, sabores y texturas de 4 cabrones que se echaban todo a la boca. Mucho menos se le avisó que el hacer que los alimentos se movieran del plato a nuestros estómagos sería una labor más titánica que ganar el Amazing Race de Discovery Channel con una uña enterrada en el dedo gordo del pie derecho: osea, de verdad, ¿qué tan cabrón tuvo que haberse puesto el asunto para que en una ocasión mi santísima haya aventado a mi hermana Fercho por los aires y tirar todo lo de la mesa al suelo? Y en base a este hecho, podemos adjudicarle su bipolaridad y neurosis a la idiota de Fernanda.

Todo esto fue un trabajo en equipo. Mi madre no podría ser la vanagloriada madre que es hoy si no hubiera tenido a 4 hijos que la hicieran casi una mártir con nominación a canonizarla. El punto es que también nosotros “sufrimos” “traumas irreversibles” (jajajajajajajajajajajjajajahahahahahahahahahhahaha si, aha, claro), como podría ser el mismísimo terror psicológico. Les pondré un ejemplo: Un día cualquiera, Madre llega a casa, y se encuentra con que su vaca de porcelana favorita, está rota en el suelo (tan cabrones éramos que ni siquiera nos esforzábamos en ocultar la evidencia). Madre, a base de gritos, mentadas de madre que atentaban contra su propia humanidad, groserías que sólo un mecánico entendería y empujones, nos reunía alrededor de la escena del crimen. “quién rompió la pinche vaca de porcelana?” *silencio por parte de los 4 unidos hermanitos pendejos*. “lo voy a preguntar una vez más. ¿Quién ROMPIÓ LA PUTA VACA?!!! (Esto ya era preguntado con gritos de alto decibelaje, por lo que no era extraño que los vecinos imaginaran una escena de la película Poltergeist). *los cuatro pendejihermanos, ya no tan unidos, empezaban a oler a miedo y se les veían unas caras de angustia y terror al saber que era lo que seguía después de este silencio*.
Lo siguiente era: “Oscar, tráeme el cinturón negro”. (el cinturón negro, era un cinturón [nooo, neta? Te cae? ] Que era en viejas épocas, el arma más efectiva que tenía mi madre para soltarnos la lengua, las lagrimas y las nalgas).
Como podrán darse cuenta eso es real y puro terror psicológico: pedirle al sentenciado, que le lleve el hacha al verdugo. De verdad que las técnicas de mi madre si eran cabronas. No por nada, han sido altamente practicadas por todo el departamento paterno de la familia Estrada. Al final, ya se imaginaran, siempre solo había dos alternativas:

1.- Rajar como buen marica, y señalar a un culpable (el culpable podía ser realmente el culpable o podría ser quien no lo hizo, pero por la urgente necesidad de evitar/detener los chingadazos, te vale madre inculpar a un inocente. Es mejor sacrificar a una vaca que a un rebaño. La neta si, se manejaba mucha ojetez entre nosotros)

2.- Mantenernos callados como idiotas y recibir la cálida caricia del cinturón negro en nuestro actualmente cotizados sex appeal (nalgas, para los desentendidos).

Para Majo, existía siempre una tercera alternativa:

Alternativa, de uso exclusivo para Majo.- Decir “no mamita, no por favor” mientras si cuerpo era víctima de descomunales e involuntarias zancadas de sus piernas, que obligaban a mi madre a correr tras ella, para darle su dosis 8bien ganada) de cinturón negro. Como es habitual, cuando a una persona corre por que es obligada, y no por gusto, o placer, esto tiene como consecuencia que la persona que es forzada a correr, se EMPUTE AÚN MÁS DE LO QUE YA ESTABA. Así que por orden deductivo, Madre terminaba hecha una Mijangos en potencia, corriendo tras Majo que a pesar de que corría muy rápido por toda la casa, no se le acababa el aire de los pulmones, ya que seguía gritando piedad a mí ya entonces, energúmena madre.
Si imaginan, y analizan la escena, es como para reírse.

Casos como estos eran una constante en casa, y a decir verdad, actualmente disfrutamos mucho recordándolos, y por eso mismo, que recordamos como sufría mi madre, y nosotros, con la emulsión Scott (para los que no se acuerdan, era ese pinche aceite de hígado de bacalao que venía en distintos sabores: cereza=mierda, naranja=vomitada, fresa=leche cortada y natural0no se me ocurre algo tan desagradable. Aporten), es que hoy le felicito a ella y a todas las mamás que llegaron a pasar por sus estados de crisis.

¡Felicidades señoras que comparten nuestro techo y nuestro crecimiento como personas y como los seres humanos que ustedes complementan!

Y bueno, creo que después de escribir esto, estoy tan de buenas, que creo, no me será difícil encontrar el modo de ayudar a Poly con su codependencia con Albania, ya que Cess, su psicóloga de cabecera, ha decidido cambiarla por un empleo remunerado y una relación amorosa estable. Al final ella viene siendo mi pilar de apoyo y fastidiadora (acabo de inventar este papel) personal. De algo le he de servir. Ya la quiero a la méndiga.

Y resulta que cuando ya no leo/escucho/veo, algo relacionado con Guadalajara, empiezo a sentirme mejor, como que las cosas que tengo todos los días, van enterrándola poco a poco. Y hasta me emociona porque siento que en breve le daré las gracias a Rocha.

Mi confianza está en proceso de reestructuración, y va bien, he hablado mucho con Claudia, y al final hemos llegado a un acuerdo: crecer juntos, olvidamos cosas pasadas. Y empezamos proyectos reales y cimentables de aquí en adelante. Y todo esto saldrá bien.
En verano a ver quien chingaos me recibe en el DF, porque tengo muchas ganas de estar allá una semanita o dos o lo que me dure el efectivo.

Al final, el calor y el día de las Madres, me dejan un sabor en la boca como de melcocha y bombones derretidos. Pero he sobrevivido peores. Hasta cuando tenga ganas banda.


Peace!!!



P.d: Chris, tienes 7 días hábiles más para hacer efectivo tu premio…


P.d2: Soy invulnerable a los chantajes y a los berrinches, este es mi segundo superpoder.


P.d3: Alguien sabe de algún depa para rentar en Querétaro?


P.d4: Ya se te pasó el enojo Mapachín?


P.d5: Juan Christopher, eres un pendejo y te quiero romper la madre, pero te tengo miedo a ti, a tus 2.05m. y a tus 121 kg.

lunes, 19 de abril de 2010

Soy






Lo escribí yo. Si no les gusta, me vale madres. Gracias por leer.

Soy una pistola.

Soy un dedo.

Soy un anillo.

Soy un hilo dentro de una botella de vino.

Soy un calcetín extraviado.

Soy una tuerca a lado de una carretera.

Soy un piojo que vive feliz en una vaca.

Soy un convento vacío

Soy un salón enorme.

Soy una luz, que se cuela entre las hojas de un árbol, mientras miras hacia arriba.

Soy alas.

Soy sal dentro de un costal.

Soy una ventisca de viento que se mete bajo tu falda.

Soy amargo.

Soy dulce.

Soy la ventana que no deja que la lluvia te moje las mejillas.

Soy Andrea.

Soy tierra.

Soy una hoja de pasto que crece en dirección contraria a las demás.

Soy una herida que te duele, y que sangra.

Soy un vaso de agua que esta lejos.

Soy tres ideas cambiantes.

Soy cabello.

Soy el remanente del sabor en tu saliva después de besar.

Soy caucho.

Soy un pez adentro.

Soy magia.

Soy camiseta que hace olas en tu pecho con el aire.

Soy una alarma de batería en un móvil.

Soy la plática que hay entre dos personas que se extrañan.

También, soy una mirada que se cruza, y que dura un segundo… y una vida.

Soy el temor a una inyección.

Soy la nostalgia que se expande en el corazón de un niño cuando ve a su globo ir al
cielo.

Soy esa sonrisa que esboza una mujer, cuando una caja con un anillo se abre frente a ella.

Soy un cumpleaños recordado.

Soy el trozo de queso que comes a hurtadillas cuando lo estas rallando.

Soy temblor.

Soy orgasmo.

Soy la chispa presente entre la primer caricia de una madre a un bebe.

Soy pimienta, mucha.

Soy el árbol que te da sombra del sol.

Soy el momento que vive cuando acostada en la cama, no puedes dormir, y solo ves el
techo.

Soy tu primer pensamiento del día.

Soy tu último pensamiento del día.

Soy la siguiente página a leer en el libro.

Soy el aroma a tierra mojada.

Soy hambre.

Soy sexo.

Soy mareo después de despegar tus labios de los de esa persona que te sostiene.

Soy el penúltimo latido del corazón de la abuela.

Soy un “te amo”, guardado para otra ocasión.

Soy la pulsera que nunca te quitas.

Soy las llaves que no encuentras.

Soy impulso.

Soy declaración.

Soy una moneda que encuentras en la banqueta.

Soy la sorpresa de ver a esa persona que deseas ver.

Soy la carcajada que te hace sentir bien.

Soy el frio que entra por la planta de tus pies cuando andas descalza.

Soy el lodo que hace mucho no tocabas.

Soy tu sostén.

Soy la planta de esa maceta que siempre llama tu atención.

Soy la música que despega tus zapatos del suelo.

Soy el abrazo que lucha por ser eterno.

Soy la cortina que te ve dormir.

Soy cemento.

Soy silencio.

Soy envidia.

Soy el aliento que te provoca los labios.

Soy madrugada.

Soy tu…



Oscar Arturo Lerma Estrada
Sábado 17 de abril / 2010



P.d: Me uní al club de los escritores frustrados. Me harán novatada?

P.d2: Coachella? haaaa no mames, mis oidos volaron muy lejos...

P.d3: Presumo que un elefante, me pateó la cabeza y sobreviví.

P.d4: Regalo abuela, octagenaria, por problemas de manutención, se incluye en el paquete, pastillas somníferas, látigo para domar, silla de madera, y 8 metros de alámbre de púas.

P.d5: ¿Por qué pienso tanto en ti?